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Coinciden panelistas: mientras más católicos haya en el periodismo, mejor será la transmisión de la verdad

Felipe Monroy, Román Ramírez y David Ramos aseguraron que la Iglesia debe encargarse de publicar las buenas noticias.

“Aunque las normas dicen que tenemos que comunicar la verdad, a veces no se puede; cuánto nos cuesta comunicar la verdad”, así se expresó Mons. Maximino Martínez Miranda el martes en Eucaristía, durante el XXV Encuentro Nacional de Pastoral de la Comunicación.

Un día después tres periodistas volvieron a abordar el tema durante un panel presentado ante comunicadores católicos provenientes de 40 diócesis de México.

“Las buenas noticias encantan a la gente. Las que narran la valentía del obispo, del sacerdote, del anónimo; las que dejan valores y una enseñanza”, dijo Román Ramírez Carrillo tras ser cuestionado.

“Y son precisamente esas las que se encuentran en la vida diaria”, aseguró Felipe Monroy; “no las que suman varios likes o compartidos”.

David Ramos coincidió en que son estas historias las que le encantan a la gente: “Le gustan las historias de sobrevivientes, de conversiones, de historias de vida, solo hay que trabajar en la narrativa que la persona quiere leer”.

Asimismo, el jefe de la oficina de ACI Prensa en México sugirió cuidarse del morbo, el no generarlo a pesar de que es muy fácil explotarlo.

Los panelistas tocaron puntos importantes y referentes a la labor diaria de un comunicador católico, el desarrollo de esta vocación que se encuentra en cada diócesis y parroquia.

“Lo que importa de un periodista católico es su identidad, lo que tiene en su corazón para transmitir. Un católico haciendo periodismo no podría mentirle a su audiencia, porque no solo atentaría contra su ética, sino que además cometería un pecado”, sentenció Felipe Monroy.

El periodista independiente indicó que uno de los retos es acoplar las ideas a las nuevas tecnologías: “Las herramientas ahí están, falta aprovecharlas para lograr una mejor difusión”.

En el “Panel de Periodistas Católicos: desafíos, estrategias y retos”, el doctor Román Ramírez Carrillo reincidió en que el periodista católico, aunado a que se desenvuelva en otro ámbito comunicativo, no debe olvidarse de siempre buscar la verdad

Al respecto, David Ramos le dio un plus al periodista católico, porque “él ya sabe quién es la verdad, Jesucristo”.

“Mientras más católicos haya en el periodismo mejor será la transmisión de la verdad. Un periodista católico también tiene que ser un católico periodista”, enfatizó.

Trabajo por las causas

La tarde de ayer, el Consejo de la Comunicación presentó sus campañas sociales en voz de Alejandra Sánchez Moreno, quien dio a conocer causas en las que se vela por niños, niñas y adolescentes.

Precisamente una de las conferencias referentes fue la de “Marketing con causa”, expuesta por Sergio López Zepeda: “A nivel de marketing estamos comunicando los valores erróneamente. Algo no estamos haciendo bien. Hay falta de fe”, dijo.

El presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de Agencias de Publicidad (AMAP) aseguró que como católicos el objetivo del marketing debe ser de ayuda a las personas a que lleven una vida plena.

También abogó por el trabajo de las buenas causas en un mundo que vive momentos desafiantes, las cuales deben ser difundidas a las masas a través de las nuevas tecnologías desde cada diócesis o parroquia: “Nos estamos olvidando de transmitir los valores”, agregó.

Josu Garritz aseguró que más de 3.7 billones de personas utilizan internet en el mundo, 1.5 billones están activas en Facebook y que un habitante, de cualquier ciudad, recibe alrededor de 5 mil impactos publicitarios al día.

Enfocado en las estrategias sugeridas para crear un ecosistema digital, el catedrático de la Universidad Anáhuac dijo que en la Iglesia hay mucha oportunidad no solo en las herramientas, también en las personas.

Exhortó a los más de 100 asistentes a desarrollar su propio ecosistema digital en la parroquia, comunidad o diócesis; a través de una guía, la elección de plataformas digitales y planes de contenido, así como de periodicidad, pero siempre con el objetivo de comunicar lo correcto.

“Hoy se abre la opción para la Iglesia, de cruzar a la otra orilla, de adaptarse a las nuevas tecnologías para dar su mensaje”, acotó.